La danza se hace y parece una contradicción hablar de ella cuando “sus palabras” son las imágenes, sensaciones y sentimientos. Un bailarín justifica su poca tendencia a hablar precisamente porque eligió el lenguaje corporal como medio de expresión. Y precisamente esto provoca los prejuicios que caracterizan al artista de la danza como una persona que “habla con los pies”, una imagen que denota cierta subestimación.
Hablar de danza es una oportunidad de mayor apropiación del proceso creativo y de las obras. Es una forma no de justificar, pero si de compartir los motivos de la creación, lo que nos permite una mayor apropiación de la obras e interpretaciones de los artistas. A menudo se sobre estima las posibilidades de la creación argumentando que una coreografía es lo suficientemente elocuente, habla por sí misma y no necesita explicaciones. Y regresamos a decir que no es necesario explicar pero sí dar elementos de contacto para disfrutar aún más la experiencia de ver una obra dancística.
También habría que pensar que los tiempos actuales que nos meten a ritmo de trabajo y existencia incesantes, las formas de lectura de la vida a través de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías influyen en nuestra forma de percibir y comprender el arte. Bueno, ya ni siquiera tenemos la oportunidad de acudir a una obra de danza, entonces hablar de danza es una forma de recuperar el contacto primigenio, sensible e inteligente con la danza,
Los mismos creadores, interpretes y profesionales de la danza necesitan un dialogo entre ellos. El ensimismamiento creativo provoca aislamiento poco benéfico al desarrollo del arte. El poco tiempo de la existencia de un profesional de la danza está entre su entrenamiento, fundamental para crecer como artista, en los montajes de obras, en las funciones (cada día más esporádicas) y en buscarse formas de sustento, cuando su profesión no da para satisfacer por completo con sus necesidades. Sin embargo, las preocupaciones artísticas, económicas y sociales a menudo son comunes a los profesionales del arte.
Preocupaciones que pueden resolverse y permitir un mejor desempeño creativo, pero también una mejor relación con diferentes sectores de la sociedad. Y es que en este sentido es donde hay contradicciones enormes en la danza. A fin de cuentas, como arte escénico, necesita de una relación con espectadores (sean estos dos o miles, según el tipo de proyecto). Sin embargo, los espectadores son “los ausentes caballeros”, los invitados, pero cada día más renuentes protagonistas de una relación artística. No llegan en cantidad ni tampoco con los resultados esperados. ¿Cuáles son los motivos de esta situación?
Dejemos de culpar sólo a la falta de promoción, al hecho de imaginar que si no es través de los “spots televisivos” no existimos; o al terrible sistema educativo que no forma a los públicos que necesitamos. ¿Y por qué no los formamos nosotros, los profesionales de la danza? Y la causas más preocupantes son la indiferencia, el decir que no hay causas, o la que no nos importa. Bajo esta segunda opción algunos creadores se han construido un discurso que parece muy lógico: lo importante es el proceso, lo que menos importa es el producto (la obra) y con ello que se vaya al diablo el público.
Vemos como los motivos de la creación originan motivos de reflexión y debate que algunos asumen como realidades inobjetables y que van confrontando sólo en la prueba y el error. Pero hay otros que quizá tengan que decir y no les damos voz o su voz sólo aparece en ámbitos acotados. Entonces la creación también da de que hablar para quien trabaja en sus formas de desarrollo, investigación y promoción. La danza se puede y tiene que hablar con amplias visiones que complementen y refuercen el trabajo de los creadores e interpretes.
De ahí que VITARS Fomento cultural desde hace algunos años organiza un Coloquio de Danza, con la intención fundamental de hablar de danza y que esto permita conocernos más como hacedores del arte dancístico. No sólo aquellos que pueden desarrollar un discurso intelectual, sino compartir las preocupaciones, retos y soluciones a problemas artísticos y de organización de la danza.
El coloquio también busca dar elementos a personas de otros ámbitos de conocimiento y a personas que asumen su rol como aficionados y espectadores de la danza; elementos de interpretación pero también de apropiación. De desarrollo de un mayor gusto y complicidad con la danza. Por ello, de manera metodológica, se plantean una interpretación de los diferentes valores que tiene la danza. De ahí que se llame: Coloquio La danza y sus valores.
Esto puede provocar, y lo ha hecho, cierto resquemor, por lo que se puede interpretar como una visión utilitaria del arte. Sin embargo, es una perspectiva que contribuye no sólo a dar un método a la discusión, sino que introduce formas de pensamiento que enriquecen la interpretación de la danza. Así considerar también la danza como una actividad profesional y económica propicia que pensemos en la situación de los derechos de los artistas, su situación precaria y las formas de resolverla.
El coloquio plantea múltiples temas, como compleja es la misma danza pero siempre en un ambiente plural y de dialogo, a fin de cuentas esto es un coloquio. Invitamos al dialogo a personas interesadas, a profesionales, a artistas. El Coloquio La danza y sus valores se llevará a cabo los días 30 y 31 de mayo en el Centro de Producción de Danza Contemporánea CEPRODAC.
Siete mesas con temas diversos que van desde el proceso creativo hasta las políticas culturales, pasando los derechos de los artistas, el mercado de la danza, las nuevas formas de producción de la danza entre otros. Mayores informes en: www.la-danza-vale-blogspot.com

