Hectorgaray’s Weblog

mayo 25, 2012

Coloquio de danza

Archivado en: Uncategorized — Hector Garay @ 12:48 pm

 

La danza se hace y parece una contradicción hablar de ella cuando “sus palabras” son las imágenes, sensaciones y sentimientos. Un bailarín justifica su poca tendencia a hablar precisamente porque eligió el lenguaje corporal como medio de expresión. Y precisamente esto provoca los prejuicios que caracterizan al artista de la danza como una persona que “habla con los pies”, una imagen que denota cierta subestimación.

Hablar de danza es una oportunidad de mayor apropiación del proceso creativo y de las obras. Es una forma no de justificar, pero si de compartir los motivos de la creación, lo que nos permite una mayor apropiación de la obras e interpretaciones de los artistas. A menudo se sobre estima las posibilidades de la creación argumentando que una coreografía es lo suficientemente elocuente, habla por sí misma y no necesita explicaciones. Y regresamos a decir que no es necesario explicar pero sí dar elementos de contacto para disfrutar aún más la experiencia de ver una obra dancística.

También habría que pensar que los tiempos actuales que nos meten a ritmo de trabajo y existencia incesantes, las formas de lectura de la vida a través de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías influyen en nuestra forma de percibir y comprender el arte. Bueno, ya ni siquiera tenemos la oportunidad de acudir a una obra de danza, entonces hablar de danza es una forma de recuperar el contacto primigenio, sensible e inteligente con la danza,

Los mismos creadores, interpretes y profesionales de la danza necesitan un dialogo entre ellos. El ensimismamiento creativo provoca aislamiento poco benéfico al desarrollo del arte. El poco tiempo de la existencia de un profesional de la danza está entre su entrenamiento, fundamental para crecer como artista, en los montajes de obras, en las funciones (cada día más esporádicas) y en buscarse formas de sustento, cuando su profesión no da para satisfacer por completo con sus necesidades. Sin embargo, las preocupaciones artísticas, económicas y sociales a menudo son comunes a los profesionales del arte.

Preocupaciones que pueden resolverse y permitir un mejor desempeño creativo, pero también una mejor relación con diferentes sectores de la sociedad. Y es que en este sentido es donde hay contradicciones enormes en la danza. A fin de cuentas, como arte escénico, necesita de una relación con espectadores (sean estos dos o miles, según el tipo de proyecto). Sin embargo, los espectadores son “los ausentes caballeros”, los invitados, pero cada día más renuentes protagonistas de una relación artística. No llegan en cantidad ni tampoco con los resultados esperados. ¿Cuáles son los motivos de esta situación?

Dejemos de culpar sólo a la falta de promoción, al hecho de imaginar que si no es través de los “spots televisivos” no existimos; o al terrible sistema educativo que no forma a los públicos que necesitamos. ¿Y por qué no los formamos nosotros, los profesionales de la danza? Y la causas más preocupantes son la indiferencia, el decir que no hay causas, o la que no nos importa. Bajo esta segunda opción algunos creadores se han construido un discurso que parece muy lógico: lo importante es el proceso, lo que menos importa es el producto (la obra) y con ello que se vaya al diablo el público.

Vemos como los motivos de la creación originan motivos de reflexión y debate que algunos asumen como realidades inobjetables y que van confrontando sólo en la prueba y el error. Pero hay otros que quizá tengan que decir y no les damos voz o su voz sólo aparece en ámbitos acotados. Entonces la creación también da de que hablar para quien trabaja en sus formas de desarrollo, investigación y promoción. La danza se puede y tiene que hablar con amplias visiones que complementen y refuercen el trabajo de los creadores e interpretes.

De ahí que VITARS Fomento cultural desde hace algunos años organiza un Coloquio de Danza, con la intención fundamental de hablar de danza y que esto permita conocernos más como hacedores del arte dancístico. No sólo aquellos que pueden desarrollar un discurso intelectual, sino compartir las preocupaciones, retos y soluciones a problemas artísticos y de organización de la danza.

El coloquio también busca dar elementos a personas de otros ámbitos de conocimiento y a personas que asumen su rol como aficionados y espectadores de la danza; elementos de interpretación pero también de apropiación. De desarrollo de un mayor gusto y complicidad con la danza. Por ello, de manera metodológica, se plantean una interpretación de los diferentes valores que tiene la danza. De ahí que se llame: Coloquio La danza y sus valores.

Esto puede provocar, y lo ha hecho, cierto resquemor, por lo que se puede interpretar como una visión utilitaria del arte. Sin embargo, es una perspectiva que contribuye no sólo a dar un método a la discusión, sino que introduce formas de pensamiento que enriquecen la interpretación de la danza. Así considerar también la danza como una actividad profesional y económica propicia que pensemos en la situación de los derechos de los artistas, su situación precaria y las formas de resolverla.

El coloquio plantea múltiples temas, como compleja es la misma danza pero siempre en un ambiente plural y de dialogo, a fin de cuentas esto es un coloquio. Invitamos al dialogo a personas interesadas, a profesionales, a artistas. El Coloquio La danza y sus valores se llevará a cabo los días 30 y 31 de mayo en el Centro de Producción de Danza Contemporánea CEPRODAC.
Siete mesas con temas diversos que van desde el proceso creativo hasta las políticas culturales, pasando los derechos de los artistas, el mercado de la danza, las nuevas formas de producción de la danza entre otros. Mayores informes en: www.la-danza-vale-blogspot.com

 

marzo 31, 2012

La creación de una república

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , , — Hector Garay @ 5:24 pm

Presentación del Libro de Patricia Aulestia. Despertar de la república dancística Mexicana

27 de marzo de 2012

 Patricia siempre me ha invitado a iniciativas llenas de regocijo, Ahora me invita a la presentación de su libro.

Para hacerlo desde luego tuve que leerlo y esto me significó una serie de satisfacciones y me provocó las palabras que ahora comparto.

Patricia nos entrega un libro de investigación, con partes de historia, partes de análisis sin embargo parece más una novela. El Despertar de la república dancística Mexicana, título muy epopéyico se me antoja más una narración inventiva de una escritora que nos da cuenta de una serie de personajes fantásticos con nombres extravagantes, pero aún con vidas más sorpresivas. Xenia Zarina, Yol Itzma Michio Ito, Norka Rouskaya, Pavlova, los magníficos Povtapovitch, Armen Ohanian, Kira, Velezzi, Waldeen, Pastora Imperio o apelativos como la “argentinita” o “tórtola Valencia”

Aquí no creo que se cumpla la máxima del dialogo shakesperiano de Romeo y Julieta, cuando Julieta se pregunta si la rosa dejaría de tener la esencia de la rosa si se llamara de otro nombre. Aquí creo que lo fundamental es como se llaman estos seres. Que refleja la “vida dedicada a la danza” otra creación de Patricia Aulestia. Ese hecho significativo de valorar las existencias dedicadas a la danza a través del rescate de las trayectorias. Por supuesto la trayectoria, la vida, la personalidad, la entrega a un arte va definiendo a un artista y no como ahora se pretende sólo el proceso anodino y grisáceo.

Entonces estos nombres artísticos, porque las Campobello no se llamaban Gloria y Nellie, sino…ya lo sabemos.  Atraen a un mundo que me parece también inventó Patricia. No podemos creer tanta locura y entrega, las obras creadas, el comportamiento que fue creando lo que ella da por llamar una “República Dancística Mexicana”.

¡Válgame atrevimiento, Patricia! Hablar de una República Dancística cuando a veces vemos que se nos va esta llamada republica mexicana. Pero si tienes razón los imaginarios colectivos se van construyendo por las definiciones intelectuales pero sobre todo emotivas de las personas. Y si tu, con la pasión y el conocimiento que te caracteriza afirmas que se dio un despertar de la república dancística mucho habrá de cierto.

Se respira en tu libro la efervescencia de las presentaciones artísticas que fueron abriendo paso en la creación de temporadas, escenarios y escuelas, los antecedentes de lo que hoy existe y que por años nos hemos esmerado en dejar caer. Un detalle específico es la presencia de los públicos en los escenarios, de la crítica especializada, del interés de los intelectuales y políticos por la danza.

¡Híjole¡ si se antoja recobrar las crónicas, reportajes y críticas como las que tu recopilas. No importa que las firmen profesionales con pseudónimos “diabólicos” o graciosos como. O la presencia de la filosofía de la danza, tanto en intelectuales como José Vasconcelos o Samuel Ramos, como de los propios artistas. También el gusto, como me dijera un amigo, de esperar a las artistas fuera de su camerino, llevarles flores y querer secuestran a alguna de ellas por toda una noche.

Bueno Patricia, ya con tanto fervor contagiado por tus palabras que he llegado a creer que es cierto lo que escribes. Qué aún es posible crear con tanto apasionamiento, vivir con una entrega total a la danza sin importar morir en la pobreza, pero eso sí con el gusto de crear un mundo paralelo al de esta cada vez más incomprensible realidad.

Pienso que habrá puntos de contacto entre ambas repúblicas la dancística y la de la contradictoria realidad y este punto de contacto es en obras como las que  tú has creado. Obras en plural, las que has ayudado a construir: instituciones (la Compañía Nacional de Danza, el CENIDI José Limón, Fonapas, entre otros), grupos artísticos, temporadas, investigaciones, libros, bailarines, coreógrafos, festivales y un largo etcétera.

Pero hoy nos ocupa este libro, una investigación muy  acuciosa, seria, documentada con aires de novela por la realidad que nos dibuja. La primer posibilidad del arte, el arte apasionado y con plena artisticidad, no el arte despojado de sus encantos y mostrado como un producto anodino,  una práctica para unos cuantos iniciados que un conjunto de idiotas no entendemos o lo que es pero no deberíamos entender.

Patricia Aulestia es de es progenie que retrata, ella misma tiene un nombre artístico, aunque paradoja del destino es su nombre real. Pero aparte del nombre tiene una trayectoria artística que le hace comprender lo que retrata, y con seguridad por eso lo retrata de manera artística.

Valga la parición del libro Despertar de la república dancística mexicana, no sólo como un instrumento de investigación del pasado, sino también como la posibilidad emotiva de acercamiento al arte y a la danza como una práctica vital de la existencia humana.

Gracias Patricia por el acercamiento que has permitido a tu obra.

marzo 8, 2012

Mujeres en el Umbral

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , — Hector Garay @ 4:46 pm

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En el Umbral es el título de la coreografía de Cecilia Lugo basada en la figura de Rosario Castellanos. Se trata de una obra de gran fuerza expresiva con la mujer como motivo y presencia. No es una recreación literal de la obra de Rosario Castellanos y sin embargo, le hace mucho honor al rescatar la profundidad de la pasión cautiva de las mujeres. Esa pasión que las hace moverse y tener la iniciativa de tener bajo sus hombros la vida misma.

El éxito de Cecilia Lugo es la entrega a las sensaciones y las evocaciones en torno a la mujer que podría ser de todas las épocas y de ámbitos de necesidad de libertad que buscan y necesitan las mujeres. La imagen inicial cercano al estereotipo es la de mujeres de vestidos largos y de color gris sentadas bordando un encaje y con una aguja imaginarias que probablemente simbolicen el tiempo y sus anhelos. La otra es la de una metáfora la de una puerta, un umbral por donde podrían salir, una posibilidad por donde se vislumbra el futuro. Con este juego de iconos sumados a la palabra de Rosario Castellanos y la música de Alvarez del Toro, Haendel, y M. Ponce; Cecilia Lugo se crea el ambiente propicio en donde evolucionarán los personajes en un canto hacia la libertad. Una de las obras de antología de la danza contemporánea en México creada en 1986.

Los elementos artísticos están dados pero uno de los fundamentales lo son las bailarinas. Es una obra de aparente sencillez en su conversación íntima con los espectadores que se logra por la fortaleza de la interpretación de las bailarinas que deben lograr el viaje al interior de la persona. Esto se logra por la calidad y fuerza de las bailarinas de Contempodanza. Cecilia ha logrado un grupo muy homogéneo en cualidades y entrega a una idea de la danza y del arte.

Pude conocer a las bailarinas de Contempodanza: Marely Romero, Gabriela Gullco, Itzel Zavaleta, Martha Castillo y a Guadalupe Acosta,  por el trato a diario y por compartir eventos extraordinarios para la promoción de la danza y para la trayectoria del grupo. Estuvo con el grupo durante su celebración del veinticinco aniversario en el Palacio de Bellas Artes pero también en una gira por el estado de Tamaulipas y unas entrañables funciones por espacios en la periferia de la ciudad de México. Ahí pude ver la entrega de los bailarines, lo que al parece una vieja condición del artista, esa forma de entender el mundo como un compromiso con la vida y con el arte. Un incesante crecimiento expresado en el escenario pero que se basa en la clase y el ensayo a diario. También la importancia en otros elementos que complementan la labor de Contempodanza la preparación de jóvenes generaciones. La preparación intelectual y afectiva a través de lecturas, recuerdo a Gaby leyendo a Murakami en los recorridos por carretera o las esperas en el aeropuerto y luego como se compartían libros, comentarios de películas o música. Alimentada de a  convivencia y experiencias del colectivo entre sí. Basta ver y sentir como se quieren respetan y ayudad. Las mujeres se nutren de la presencia de sus compañeros hombres. De la presencia de Lino Perea, Ugo Ruiz, Irving Guerrero en un momento de Saúl Gurrola. Fueron generosas al elegir a Leonardo Schwarz como nuevo integrante y mucho más en ayudar para que el aprendiera el repertorio y se integrará lo antes posible a la compañía. La calidad de las bailarinas de Contempodanza no es que venga de la nada, viene de su profunda formación técnica pero por el gusto de desarrollarla y no dejarla caer, en el día a día de la clase y el ensayo. Y por supuesto en la presencia de Cecilia. Recuerdo las conversaciones que les da en lso ensayos antes y después para hacerles comprender las obras y su dedicación de ensayar una y otra vez. Las conversaciones van más allá del salón de danza y llegan al patio de la casa familiar de Cecilia en Tamaulipas para hablar de sus orígenes o compartir la música popular que la ha alimentado.

La constate del trabajo artístico de las bailarinas de Contempodanza es la forma en que se nutren de la identidad como mujeres que nos las hace ni comerse a los hombres sino de tener su propia personalidad y gusto por la vida. Es una formación intuitiva respirable desde su piel, desde la hermosura como mujeres con gran seguridad y pasión por la danza. Y de la confianza de sentir dentro de un colectivo que las respeta y las apoya.

La dificultad está en el territorio externo fuera de la puerta de la sede de Contempodanza, similar a un umbral, los desafíos para conseguir apoyos a pesar de poseer una sólida trayectoria como grupo y como individualidades.  En la necesidad de mejores condiciones para seguir con los proyectos y su continua preparación para seguir siendo uno de los conjuntos, al menos como conjunto, más destacado de bailarines y bailarinas de danza contemporánea.

En la metáfora planteada por Cecilia los personajes de En el Umbral, después de una rompimiento intenso en movimiento y gestos, ven hacia la puerta por donde ingresa un rayo de luz, es la esperanza hacia la libertad. Es una metáfora de la vida, es una metáfora de la creación dancística. Después de una gran entrega y rompimiento incesante en los escenarios de danza, el público, los bailarines, los coreógrafos estamos en condiciones de salir a un ámbito distinto de la vida, un espacio misterioso de liberación que esta después del umbral. Las mujeres de Contempodanza nos invitan a ir hacia allá. Vayamos.

 

Las dos Elisas.

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , , — Hector Garay @ 3:35 pm

Puedo decir que esta es la historia de una bailarina y su madre o de una madre y su hija bailarina. Las dos se llaman Elisa. Entonces esta es la historia de las dos Elisas de la danza, que tienen un vínculo amoroso enorme y que se expresa a través del arte

La mujer es engendradora de vida puede ser madre y eso la hace diferente al hombre y a la vez grandiosa. En el calor de la maternidad genera el amor a sus hijos y su protección intensa. La madre provee no sólo de existencia, sino alimenta los anhelos, los sueños, el cuerpo y el alma. 

Una madre se me acercó para hablarme del proyecto artístico de su hija bailarina y su intención de fortalecerlo. Elisa Cabrera quería aprender más de los dimes y diretes de la promoción cultural.  Pronto descubrí que se trataba de la mamá de Elisa Carrillo, la destacada bailarina de la que había escuchado gracias a la información que nos proporcionaba Rocío Barraza, de ella había escuchado elogios y la descripción de una de los talentos mexicanos en el extranjero. Admito que no la conocía en persona. Puede hacerlo por una reunión que convino su madre en la escuela de Irma Morales. Ahí vi a Elisa Carrillo impartiendo clase con Mikhail Kaniskin, su marido. Pude intuir su generosidad y dedicación en el arte. La pareja de bailarines había venido para participar en una gala para los Juegos Panamericanos en Guadalajara y otra más en Córdoba, Veracruz.

Luego se formalizó mi participación dentro de la organización de la Gala Elisa y amigos, un evento con el que el Conaculta y el INBA honraban a quien honor merece. Me integré a lo que finalmente llamamos el “equipo de Elisa” un justo nombre al colectivo que puso por delante el cariño y compromiso con una de las mejores bailarinas mexicanas actuales. Si bien había todo un grupo de producción y la intervención de las instituciones, fue importante nuestra accionar porque representábamos el afecto y la intencionalidad artística de esta actividad. El equipo fue coordinado por Elisa Cabrera, mamá y representante de Elisa Carrillo.

Las Elisas son el caso excepcional de dedicación a la danza, las dos, a pesar de que Elisa Cabrera es médico de profesión, pero ha representado un papel muy importante en el apoyo a su hija. Elisa Carrillo fue una niña dedicada e ilusionada por la danza. Conocemos parte de la historia, ingresó a escuelas de arte, participó en un concurso y fue becada al extranjero. Como pasa a menudo, la beca exige una serie de necesidades: el viaje, la manutención, pero sobre todo el reto de dejar a la familia. Muchas trayectorias se han truncado porque no hay el momento de decisión y sacrificio que afrontaron Elisa y su mamá.
Elisa con lágrimas en los ojos, cuenta el esfuerzo para conseguir la beca. El llanto es mayor cuando cuenta, después de que se logró la beca, como fue a dejar a su hija a Inglaterra.

Elisa bailarina cuenta, con un gesto donde parece que ya  ha asimilado la experiencia aunque sin olvidar lo que significó como aprendizaje, la ausencia de su país, de su familia, el aprender idiomas, la disciplina más disciplina, la competencia profesional. Pero también lo valioso de la presencia de su familia a la distancia, el apoyo de su madre, ahora la de su esposo, y la de sus compañeros bailarines: sus amigos. Y el apoyo de su director, el gran bailarín: Vladimir Malakhov. Esto como parte de su trayectoria para llegar al momento que hoy vive como primera bailarina del Ballet de Ópera de Berlín.

Elisa es distinguida en su prestancia física y en la delicadeza de su interpretación que pudimos disfrutar en la Gala que se realizó en el Palacio de Bellas Artes. Pero también en las motivaciones para bailar. A la manera de los verdaderos artistas baila para compartir, para hacer sentir a los demás la bondad sensorial, anímica y espiritual de la danza. Tiene la humildad de los que han vivido los grandes momentos artísticos con la sapiencia de esperar aún más del arte. Posee el conocimiento decantado que la convierte en la bailarina madura que aprovecha el impulso orgánico para expresar sensiblemente. Como nunca he visto a Giselle en el Palacio de Bellas Artes me hizo sentir y comprender el personaje, más allá de estereotipos. Y que bueno que las comparaciones aparecieron, es cierto que no es Alicia Alonso, es Elisa Carrillo con un brillante estilo propio.

Elisa aceptó la gala en Bellas Artes para cumplir un sueño, regresar a su casa, a donde empezó a bailar desde niña, pero también para que la gente en México viera las diferentes opciones y matices que ahora tiene el ballet. Ya no se trata sólo del repertorio “clásico”, sino también de manifestaciones contemporáneas. Abrir otras ventanas a la danza en nuestro país. También para que la danza sea conocida por más gente y sea un medio de transformación en la vida de las personas. Por ello involucró a bailarines y personas muy importantes. Cuidó todos los detalles artísticos y desde luego se entregó en cuerpo y alma para realizar este sueño.

Para lograr la gala, su principal cómplice fue Elisa Cabrera Robledo, quien puso manos a la obra; así como también alma y energía. Realizó, sin asumir aunque se merecía tal crédito, la coordinación de la gala. Cuido de los detalles de producción, de logística, de promoción, institucionales, la de los intereses cruzados, etc. Ayudada en parte por varios que comprendimos la esencia de esta gala: la pasión por la danza de Elisa y sus amigos, y el amor de madre por ayudar una actividad de profunda calidad artística. Pero el impulso vital partía del interés que le mueve el amor a su hija y algo que ella no reconoce, por estar más involucrada en el apoyo a sus seres queridos, el profundo amor por el arte. Sólo quien lo tiene puede sacrificarse de tal manera.

La gala fue un éxito en el terreno de público asistente, en la presencia en medios y del impacto en varios sectores, de la atención puesta en la danza. Lo que permitirá repetir experiencias similares y realizar otros proyectos a favor de las nuevas generaciones con talento para que tengan, como Elisa, la posibilidad de estudiar en otras latitudes.

Los sacrificios del pasado y entrega a la vida y al arte de dos mujeres ejemplares: las dos Elisa de la danza, con sus consecuentes logros pueden hacer repercutir acciones en beneficio de la promoción de la danza a favor del disfrute de las personas de este arte universal.

 

 

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Mujeres de danza

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , , — Hector Garay @ 1:28 pm

 

Hace un año, al conmemorarse el centenario del día de la mujer, hice un ejercicio de señalar las cien mujeres significativas en mi trayectoria dentro de la danza. Esto no tenía la intención de hacer un “rating” de las mejores dentro de esta disciplina, sino aquellas que representaban una aportación valiosa en mi incipiente trayectoria como promotor. Quise en este año hacer una lista de las cien más uno, tal vez con algunas actualizaciones. Sin embargo, consideré que esto aportaría muy poco a la reflexión.

Entonces retomo la intención de valorar, pero desde la perspectiva de escribir algunas palabras de aquellas mujeres que me aportaron motivos para seguir en mi especialidad dentro de la danza. Aquellas con las que entable una relación profesional directa durante en algún momento del último año. Y desde luego con aquellas que descubrí momentos y contactos relevantes de este subyugante arte.

Reconozco mis inicios en la danza a través de la intervención de una mujer: Lola Bravo que me invitó por vez primera a un obra de naturaleza singular: el estreno de El llamado  de Guillermina Bravo con el Ballet Nacional de México en el Palacio de Bellas y luego la colaboración que tuve con Lola como sus asistente en los espectáculos en el Zócalo y que me hicieron conocer esos seres extraños y maravillosos que son los bailarines.

Desde luego, no quiero dejar fuera la relación de complicidad y de conversación continua en torno a lal danza nacional y extranjera que tengo con Patricia Aulestia y que, después de un atorón, he reanudado de manera fructífera.

Luego conocí una joven bailarina que me ha recordado la intención de búsqueda en el escenario, más allá de los discursos a veces sólo retóricos de la emergencia. Admito que no conocía a Melisa Cisneros, pero un par de ocasiones que la he visto me han llenado también e la duda que ella quiere resolver. ¿Qué nos mueve?

Desde luego, la presencia de las féminas en danza es abundante, en aportaciones artísticas, en el pundonor del día a día para sostener la promoción de este arte durante todo el año. Las que vi bailar y muchas en diferentes géneros, las que me faltaron y se me antojaban por su saber escénico y fuerza interpretativa (La Morris). Las que sostienen proyectos incesantes y logran sostener proyectos dancísticos más allá de su propia compañía, lo que ofrece de manera generosa posibilidades para otros grupos (Isabel Beteta). Los que continúan con su valioso trabajo artístico a pesar de la merma en el apoyo económico (Leticia Alvarado). Las que siguen a pesar de las ausencias y asumen más responsabilidades (Viviana Basanta). Las maestras en todos los ámbitos y escuelas. Las investigadoras acuciantes que nos amplían el panorama de reflexión o nos entregan material para consulta (Margarita Tortajada). Todas y cada una de las mujeres que me han acompañado en mis coloquios, mesas y proyectos, las participantes directas, las que se incorporan como cómplices y promotoras.

 

No obstante señalaré dos instantes marcaron el año para mí. La invitación que me hicieron para colaborar en Contempodanza y otra en la Gala de Elisa y amigos. Entonces hablaré de las mujeres de  las bailarinas de esta agrupación: Marely Romero, Martha Castillo, Itzel Zavaleta, Gaby Gullco y Guadalupe Acosta, pero también su coreógrafa y directora: Cecilia Lugo.  Hablaré de la bailarina Elisa Carrillo Cabrera, pero también de su representante y madre: Elisa Cabrera Robledo.  Con ellas conviví en proyectos dancísticos profesionales que tuvieron mucho éxito entre el público, gracias al compromiso que las caracteriza. Mencionaré detalles que hicieron destacable el periodo que señalo y me estimularon en el trabajo y en el disfrute de la danza. Las que me convencen que no erré la profesión.

Hablaré por partes de cada caso y cuando así sea, interrelacionaré los casos. Desde luego, estas siguen siendo palabras de un espectador profesional con el ánimo de promover las bondades de la danza entre más y más gente.

He titulado los textos que menciono como: Mujeres en el Umbral y Las dos Elisas que les compartiré por separado en este espacio.

marzo 7, 2012

Danzaria, Roberto y la foto

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , , — Hector Garay @ 7:36 pm

La danza es un arte colectivo alimentado por impulsos vitales, un rico que no cesa y que se reinventa en todo momento. Un arte que nos entrega sensaciones incesantes que quedan en nuestra memoria o en esos instrumentos de la evocación que son las fotografías.

Se dice que es prácticamente imposible poder recrear la fuerza del movimiento a través de un medio que es contrario a esta condición: la foto fija. Sine embargo, los que degustamos de la danza a través de sus imágenes sabemos que en las fotografías de este arte tenemos cómplices para el recuerdo, la interpretación y para el recuerdo. Si la foto de una coreografía no es la propia coreografía queda como una forma de reflexión humana para repensar en su momento. Lo que sin duda disfrutamos es de la fuerza subyugante que tienen las imágenes de danza.

No obstante la fortaleza de la fotografía de danza en sí misma es una especialidad que sólo unos cuantos siguen debido a que tiene también mucha dificultad en su realización. Y por otra parte su poca demanda y a veces reducida valoración inclusive dentro del propio medio dancístico. Así que vale mucho la pena cuando alguien manifiesta su vocación por este sendero. Este es el caso de Roberto Aguilar: fotógrafo de danza.

Si la elección resulta difícil la continuidad lo es aún mayor. Hay que convertirse, como lo ha afirmado el propio Roberto, en fotógrafo “militante”, en oposición al fotógrafo ocasional o el de tiempo parcial. Aguilar ha sido fotógrafo de danza por cuatro décadas que ahora le festejarán en el teatro de la danza.

Él es un visitante asiduo a los terrenos creativos de la danza en los más variados géneros. Imágenes que se han convertido en iconos son creaciones de su mirada incisiva. Por igual el flamenco que la danza Butoh, el Ballet que el Contemporáneo. Y como inspiraciones se encuentran las grandes figuras de la danza que lo jóvenes interpretes.

Además del oficio de fotógrafo, Aguilar aprendió el de promotor, el de su propio trabajo. Para divulgar sus imágenes y acompañarlas de texto, así como para difundir la danza crea una revista llamada Danzaria. Una publicación que siguió los buenos momentos de la danza de los ochenta. Roberto se las ingenió para financiarla y llevarla por todo el territorio, he inclusive más allá de nuestras fronteras.

Anticipó la época de las empresas culturales y los apoyos vía becas y convocatorias. Dejó de existir por dificultades económicas y vio entonces surgir otros intentos editoriales que vivieron poco tiempo. Sobra decir que sí extrañamos a Danzaria como vehículo principal de las imágenes del fotógrafo militante

Le deseamos muchas felicidades por los cuarenta años de vida profesional en una especialidad difícil y a menudo heroica. Una especialidad que tiene ya otros exponentes de muy buena calidad, pero que le deben a Roberto Aguilar el abrir camino en un campo con mucho potencial pero también con muchos retos. También la gente de danza, coreógrafos, bailarines, promotores e investigadores le debemos a Roberto la posibilidad de recordar a través de la imagen, de recrear el momento creativo y poder reconstruir. Pero también por ser parte de ese ambiguo colectivo llamado comunidad de danza. La suma de muchas voluntades puestas a disposición para que la danza sea.

 

febrero 28, 2012

Los 70 años de Rafael Zamarripa (II)

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , , — Hector Garay @ 1:08 am

El maestro Zamarripa
El aporte de Rafael Zamarripa es múltiple y diverso. Agregaré otra de sus cualidades, la de maestro. Él es sinónimo de entrega artística que busca transformar la realidad y reflejar en el escenario nuestra identidad, pero también de poseedor de la sensibilidad de entregar un legado a nuevos interpretes, coreógrafos y promotores de la cultura. Es ejemplo del maestro generoso que va sembrando iniciativas que dejan huella en los jóvenes intérpretes, maestros, promotores y funcionarios que ha ayudado a formar. Es lógico que lo hiciera con múltiples generaciones de bailarines en los que ha inculcado el amor por nuestro patrimonio, en estudiantes de la Universidad de Colima que se han formado de manera profesional en alguna carrera y también en la ejecución de la danza folklórica. Por el Ballet Folklórica de la Universidad de Colima ha pasado una gran número de jóvenes que en el maestro Zamarripa encontraron el guía por el enorme patrimonio cultural de nuestro país. Las experiencias que vivieron en el ballet se ligan a la riqueza de nuestra historia, de nuestras raíces y a la forma de hacerlas vivas en la actualidad. Al ser un ballet de proyección nacional e internacional, los integrantes de la compañía han tenido la oportunidad del intercambio cultural y el orgullo de llevar lo mejor de nuestras tradiciones hechas danza.
Famosos son sus talleres de danza escénica, desde la década de los años noventa que reunían cada año para intercambiar experiencias a directores, coreógrafos venidos de diferentes latitudes. Consecuencia de las necesidades de producción profesional que las agrupaciones dancísticas exigían y que ahora se proyecta en la infraestructura con que cuentan en la universidad para dotar de conocimientos y prácticas en al realización de actividades culturales en esta región del país.
También para realizar temporadas y giras de la compañía se exigía capacidad de organización de algunos de ellos que de esta manera incursionan en la promoción profesional de la danza. Al ampliar los proyectos del maestro se ha ampliado el panorama ha la educación artística y a la difusión de la cultura en la entidad y la universidad. Entonces, el maestro Zamarripa ha formado además de excelentes bailarines, a maestros y promotores que han ocupado un lugar dentro de todo el proyecto de difusión de la cultura en Colima.
Y en este sentido formativo dentro de la institución se funda el Centro de Danza Universitaria que dota de infraestructura, maestros y planes para la formación desde nivel infantil hasta licenciatura. En este último nivel es innovador al proponer una licenciatura en danza escénica.
El promotor cultural
Funda y fortalece proyectos culturales, sean estas escuelas o agrupaciones artísticas. Es el iniciador del grupo folklórico de la Universidad de Guadalajara en 1964 en donde permanece hasta 1980 (1) Y desde 1981 dirige el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima en donde se convierte no sólo en su coreógrafo y director general, sino también es el creador de vestuarios, escenografía e iluminación. Una agrupación que por su calidad y trayectoria ha realizado giras internacionales por diversos países. Desde hace tiempo se le considera un grupo de excelencia dentro de la CIOFF (Concilio Internacional de Organizadores de Festivales Folklóricos) Una de las organizaciones más importantes en la materia. En donde también formó parte de cuerpos directivos.
Su labor artística y como maestro se conjuga a la de promotor. El gestor de iniciativa que nutren a su compañía, pero a muchos otros jóvenes estudiantes de la universidad y de integrantes de la comunidad de danza a nivel nacional e internacional. En este tenor funda y dirige Escuela de Danza y el Instituto Universitario de Bellas Artes, Así como el festival de danza contemporánea de Colima integrante de la Red de Festivales de Danza. Y en esta visión da cabida, junto con sus colaboradores para la existencia de un grupo de danza contemporánea: Univerdanza.
El ser humano
Las diversas capacidades artísticas de Rafael Zamarripa se nutren de sus diversas cualidades que como persona lo caracterizan: es de una fortaleza y disciplina constantes fundada en una nobleza que disfruta lo que hace. Lo he visto nervioso pero no recuerdo fuera de sus casillas o con la pedantería de quien se cree un “dios de la danza”. Las alturas, y bien alto que ha llegado, no lo marean; y si más bien desde allá atisba las necesidades de otros y busca ponerse a trabajar.
Ahora en su generosidad dedica una buena parte de su tiempo a un ballet infantil. Mira que en las nuevas, novísimas generaciones, tenemos que poner nuestra atención y esmero para seguir con el anhelo de una mejor danza para la vida.
Por mi parte viviré orgulloso de conocer a la persona que nos hace vibrar con “lo mexicano”, la persona que nos hace identificarnos y sentir a flor de piel la música vibrante a través de cuerpos que se arquean para golpear una simbólica culebra.

(1) Diccionario biográfico de la danza mexicana: César Delgado

Los 70 años de Rafael Zamarripa

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , , — Hector Garay @ 1:01 am

El artista Rafael

Una buena noticia es el aniversario de un artista, Rafael Zamarripa cumple años por lo que  le deseamos muchas felicidades. Pero también le agradecemos lo que ha entregado a la vida cultural en nuestro país. La celebración de este año por sus setenta años de existencia se suma a los cincuenta de trayectoria artística celebrados el año anterior o los más de veinticinco del Ballet Folklórica de la Universidad de Colima. Desde luego no son coincidencias, sino parte de la misma trayectoria vital entregada al arte que conjuga diversas facetas. Si bien la principal es la de director y maestro de danza, también lo reconocemos como escultor y artistas plástico, diseñador de vestuario.

Así podemos hacer la suma de una reconocida trayectoria que ha incidido de forma profunda en los escenarios y públicos nacionales e internacionales. Su obra forma parte del imaginario colectivo de muchos mexicanos. Se convierte en un icono, esas figuras señeras llenas de vitalidad que serpentean en el escenario y van golpeando con toda fuerza el piso con un sombrero típico. Uno podrá preguntarse en qué pueblo de nuestro país hay pobladores que ejecutan esta ceremonia, en todas y en ninguna parte. Cómo tampoco podríamos encontrar el Cómala de Juan Rulfo. Pienso entonces en la síntesis que todo creador hace de la realidad por medio de su capacidad sensible e intelectual transforman en visiones que identifican a los habitantes de una nación. Así hace lo hizo Zamarripa, el artista.

Encontrar las fuentes de sus obras nos permitiría jugar con la profundidad de la creación y una merecida investigación de uno de los más destacados directores de grupos de danza folklórica del país. Una labor pendiente inmersa en el mar de dimes y diretes de la reflexión que le resta importancia en general al folklore como una categoría modesta de las artes. Probablemente de aquí surja la injusticia de no haber dado ya el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Un reconocimiento poco otorgado a la danza en general y menos a la danza folklórica, premio sólo otorgado en este género a Amalia Hernández.

También puede haber objeciones de los académicos y de sus compañeros “puristas” que restan valor a la recreación de nuestras raíces como sí están existieran en un control absoluto sin la alimentación de hábitos y costumbres cambiantes con el tiempo. Entonces también se niega la posibilidad de recrear el pasado en toda su dimensión, mucho más cuando el pasado es distante. Sin embargo, la recreación del maestro Zamarripa en torno al mundo prehispánico titulada: Perros de guerra es ya un clásico. Desde luego se toma ciertas libertades “artísticas” basadas en una profunda investigación histórica. Un hecho evidente en general en toda su obra: el trabajo de indagación como fundamento para dar libertad plena a su creatividad.

Pero en esta obra se respira el carácter trágico que logra imprimir a la obra. No solo es la toda la plástica que logra diseñar, sino también el tono: dentro de cierta organicidad que la dota de una fuerza telúrica de seres que afrontan su destino con la fortaleza vital de sus existencias y cuerpos.

Rafael Zamarripa sin duda es el creador vivo en el ámbito de la danza folklórica mexicana más importante, esto no debemos minimizarlo repartiendo méritos (que si lo tienen) a cada uno de los grupos folklóricos en cada estado del país. Negar sus logros, dispersar el reconocimiento, hablando de muchos ballets folklóricos o afirmando que sólo Amalia Hernández tiene valor en el panorama de la danza folklórica, es una forma de no hacer bien a la danza mexicana.

Insistiré en una deuda pendiente con Rafael Zamarripa: el otorgamiento del Premio Nacional de Ciencias y Artes. ¿Lo merece? Sin duda. ¿Por qué no ha sucedido? Uno la dificultad de valoración plena de la danza folklore frente a otros artes. Hay quienes lo pueden considerar un arte menor, claro está dentro del sistema de valor institucionalizados de las Bellas Artes. No está dentro de las artes populares, pero tampoco tiene el reconocimiento oficial que se lo otorga  al ballet o a la danza contemporánea.  La danza folklórica está bien para los festivales escolares y ahora parece que ahí también se le empieza a mirar no con buenos ojos; funciona para el “show” de las visitas de presidentes de otros países, pero no para estar dentro de la programación de los grandes escenarios. Sin embargo, el Ballet Folklórico de Amalia Hernández ha demostrado lo contrario. Y esta idea aparece también dentro de la misma gente de danza. Entonces aquí aparece la otra dificultad, la falta de una iniciativa amplia y generalizada de la comunidad de danza para proponer al maestro Zamarripa para tal reconocimiento. Ya se le ha propuesto, pero esto ha sido un esfuerzo de la institución a la que ha entregado gran parte de su vida y obra: la Universidad de Colima.

Pero que tal que si la tan mencionada comunidad de danza se abocara a proponerlo. Y las instituciones de cultura, todo el INBA y no sólo la Coordinación Nacional del Danza, que promovió un reconocimiento por el aniversario del Ballet Folklórico y para el propio maestro Zamarripa el año pasado en Palacio de Bellas Artes.

febrero 12, 2012

XXI Temporada Internacional de Danza “Soliloquios y Diálogos Bailados”

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , , — Hector Garay @ 2:40 am

Iniciará la temporada de Soliloquios y diálogos bailados de 2012 en el Centro Cultural Los Talleres, se realizará del 17 de Febrero al 18 de Marzo con ese sello distintivo del trabajo interpretativo inmerso en la intimidad de un foro acogedor y la búsqueda de la ideas innovadoras en la creación. Se convierte prácticamente en la temporada que inaugura las presentaciones de danza contemporánea en la ciudad de México. Gracias a la autonomía de gestión de Los Talleres ue no tienen que esperar a “que llegue el presupuesto”. Esta condición ayuda también en la elección de los artistas que integran la programación.

Entre los que se presentarán se encuentran de Japón (Kaoru Ikeda, Katsura Kan), Argentina (Rhea Volij, Maria José Goldin, Federico Valdés), Ecuador (Talia Falconi) y México integrantes de: Ballet Independiente, Laura Rocha, Yseye Appleton, Paola Aimée, Karina Suárez, Isabel Beteta y Rosario Verea. Un panorama diverso de generaciones, estilos y nacionalidades. Sin embrago, tienen en común estar inmersos en la búsqueda de propuestas inmersas en la innovación
Esto puede significar un reto pero también una contradicción porque la búsqueda es un proceso que puede no tener el mismo fin en todos los participantes de la experiencia artística.

“Soliloquios y Diálogos Bailados” llega a su edición número veintiuno, después de conmemorar dos décadas y celebrar con una revisión de tendencias de la danza hasta la actualidad. Inicia una nueva etapa ya adentrada en el siglo XXI con una riqueza creativa que puede verse reflejada en su programación que va de la Danza-teatro a ejercicios dancísticos que tienen más un rasgo performativo o conceptual.

Ya sabemos que el formato se da a través de programas compartidos de “solos” o duetos. Y en esta ocasión se subrayará también el espacio compartido entre artistas nacionales y extranjeros. En donde a menudo hay similitudes pero no un deseo de homogeneidad. Imposible en la danza actual.

Todos los programas son destacables, pero entre los detalles que puedo destacar se encuentra la presencia de Katsura Kan uno importante exponente de Butoh, que se presentará con las obras: Time Machine y Voyage. “En la primera Kan presenta su cuerpo como una máquina que transita a través del tiempo que es una unidad, un todo, un viaje; la segunda pieza, basada en la teoría del filósofo griego Empédocles acerca del amor y el odio que habitan como una sola figura en el Ser Humano”. Su presencia da un rasgo que viene repitiéndose en Los Talleres, la visita a México y a este Centro Cultural de importantes artistas del Butoh que comparten los misterios de esta posibilidad de expresión de la naturaleza humana.

De manera personal, me gustará ver a Laura Rocha de nuevo en escena, de manera similar como lo hiciera hace años Cecilia Appleton. Ambas pertenecen a una importante generación de artistas identificados con aportaciones significativas en las últimas décadas del siglo XX, en el terreno interpretativo, coreográfico y organizativo. Una posibilidad de re -encuentro con forma personal de bailar, pero también con las preocupaciones que la alimentan en este momento. Ella interpretará una coreografía llamada: En tu ausencia… como luz en el camino, “obra que habla de la madurez, la fortaleza y la sabiduría de la mujer, y que dedica a una de las personas que más fortaleza y apoyo ha dado a su vida como mujer, bailarina y artista: su madre”.

Me gustará ver de nuevo y en este espacio dos obras que ya conozco “Traslación” de Paola Aimée y con ella continuar esta disquisición baialda en torno a la modernidad y la postmodernidad, un tema inagtable. Y también la interpretación compartida ente un música: Federico Valdez y la bailarina Talia Falconi que presentarán escenas de su obra: “Música para pelucas” un pleno ejecicio de la creatividad sin prejuicios.

Desde luego, como es su costumbre de entrega incesante, Isabel Beteta nos entregará un estreno: Recuerdos, esos fragmentos de vida, con la colaboración de Rosario Berea. Ellas nos anticipan para abrir boca una declaración de intenciones: a través del uso novedoso del espacio escénico plantean esos momentos cuando que se evocan los recuerdos; una obra cargada de nostalgia pero que también busca desentrañar de qué están hechos los recuerdos y que sentido le dan a nuestra vida”.

Nos queda ir a confrontarnos con la danza actual que crece en la riqueza de su diversidad, que se contradice y se reafirma: una posibilidad creativa vital. Las funciones son los viernes a las 20 horas, los sábados a las 19 horas y los domingos a las 18 horas. El Centro Cultural Los Talleres está ubicado en Francisco Sosa No. 29, en el Centro Histórico de Coyoacán

febrero 6, 2012

Anatomía de un elefante polar

Archivado en: Uncategorized — Etiquetas: , — Hector Garay @ 5:14 pm

 En la literatura universal aparecen esas combinaciones fantásticas, por ejemplo los centauros: mitad equino, mitad hombre, producto de la mitología y de la fantasía humanas. Pero también hay combinaciones que, a pesar de jugar con el sentido común, podríamos llamarlas naturales, como el ornitorrinco.

Ahora acudimos al inicio de lo que sus creadores dieron por llamar la Caravana del Elefante. Se trata del itinerario de una creación que combina imaginación y talento. Quien va en caravana es un elefantepolar, Podríamos exclamar: ¡Recorcholis!

¿Un híbrido más? Combinación entre el trópico y las temperaturas gélidas. Descubierto en alguna expedición a los confines de la tierra. Más bien es una iniciativa creativa consecuencia de la unión de actividades humanas en apariencia contradictorias: arte con compromiso social y visión emprendedora en el terreno cultural.

Esta es una iniciativa de la agrupación Triciclo Rojo a quienes conocemos por su trabajo en las artes escénicas para niños, en un género sui generis, la danza clown. Ya una combinación que se mueve en un territorio de la diversidad creativa que cautiva  a uno de los públicos más exigentes: el infantil.

No conformes con sus logros artísticos quieren que estos se difundan y sean compartidos por mucha más gente, por las personas con carencias de bienes y servicios culturales. De ahí surge la propuesta de ir en caravana, como los antiguos artistas, juglares o comediantes de la legua. Pero a diferencia de estos que iban sólo con su capacidad interpretativa y el acervo de obras, Triciclo rojo se lleva la casa teatral con ellos, la infraestructura necesaria para que las personas pueda apreciar en mejores condiciones artísticas los que se les ofrece artísticamente.

Entonces pensaron en crear una estructura teatral flexible que le dieron el nombre de Elfantepolar para llevar su arte y el de otras agrupaciones colaboradoras a zonas marginadas, en donde no existe una infraestructura teatral.

Describiré ahora la anatomía de este ser, mitad creación de la imaginación, mitad un medio real para difundir la cultura entre los niños y sus familias. Es paquidermo por su fortaleza, aunque ligero para avanzar distancias y caminos de nuestro país. Fortaleza en la estructura física y organizativa. En lo físico es de metal, pero con la agilidad para armarse y desarmarse en poco tiempo. Es una estructura metálica, como un enorme esqueleto, para la actuación. Su piel es una lona inflable que hace las veces de techumbre que cubre el escenario y semeja un enorme iglú (¿de ahí vendrá lo polar? Tiene equipo de sonido e iluminación. Se puede apreciar ya listo a caminar en www.elefantepolar.com.

La fortaleza la expresa también en su organización, en la manera en que ha sido planteado su funcionamiento. Desde la programación, la búsqueda de financiamiento para pagar su construcción y sus presentaciones. Emiliano y Natalia Cárdenas, directores e integrantes de Triciclo Rojo, van más allá de la solicitud a las instituciones para que cumplan con su deber de promover la cultura entre los niños, sino que asumen compromisos y con su trabajo financian parte de la  construcción y operación. Otra parte se la plantean a las instituciones públicas y privadas, pero como una forma de retribución a la sociedad, de ahí su firme compromiso.

El Elefantepolar entonces aboga por lo sensible pero también es muy objetivo al pensar en como existir. Combina el ideal de llevar el arte por todas partes, pero también busca resolver las necesidades de organización y financiamiento. En este sentido, no es un quimera, sino un ser generado de la imaginación que quiere existir en un mundo en que sólo se piensa en los negocios y no se entiende la depredación que se hace del planeta.

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