Asaltodiario, tres décadas

Por desgracia no pude llegar a la función de aniversario de Asaltodiario en el Palacio de Bellas Artes este 17 de julio, el tráfico de la ciudad de jugó una mala pasada. La ciudad que es el tema recurrente y apasionado de esta agrupación que cumplió tres décadas de existencia bajo la dirección de Miguel Angel Diaz y la valiosa colaboración artística de Claudia Vázquez. La ciudad y sus habitantes no como referencia literaria sino como comprensión de la existencia de seres vitales.

Asaltodiario lleva en el nombre su destino. Un juego de palabras que tiene interpretaciones diferentes: a salto, es decir, el movimiento constante e impetuoso que no se detiene; o la de “asaltar”, sorprender, quitando la tranquilidad a quienes los ven. Esto último se liga  a su concepto de asaltos escénicos. Artistas tomando la ciudad por asalto, de improviso sin más permiso que movilizar los ánimos y las conciencias de los espectadores. Modificando la vida cotidiana, pero tomando precisamente la cotidianidad como fuente de creación.

Muestras originales de la integración de lo que es vivir en la ciudad  de México, creer en ella y afrontar su destino trágico son la Suite semafórica, un irónico enfrentarse con los dispositivos del tráfico y bailar al ritmo de los semáforos en el cruce de la avenida Ricardo Flores Magón y (el ahora) Eje Central Lázaro Cárdenas. En el cruce de caminos se realizaban las Ecodanzas, inclusive llegue a verlas en las calles del Zócalo de la ciudad de México. También tomaron por asalto las fuentes de la Alameda con la materialización de los Hombres del alba, esos seres que habitan la ciudad en deshoras.  En semana santa llevaron  a cabo su versión en danza contemporánea de la pasión, cerca del Templo Mayor en una alusión contrastante, sincretismo entre épocas y culturas.

Pero la obra, que bailaron en la función de aniversario del lunes,  Todo aquel sorprendido, todo aquel consignado, coreografía de Luis Enrique Mueckay es no sólo una obra de antología del grupo, sino de toda la danza contemporánea de la década de los ochenta. Sintetiza la visión de los personajes de la ciudad violentados y en desgracia. Tiene la habilidad de poner en dialogo a dos “chavos banda”, el nombre que aludía a esa realidad que de pronto nos sorprendió. La infancia y juventud desprotegida por la justicia social o incomprendida en la vida familiar que tomaba las calles para sobrevivir. Dos chavos que en su existencia tienen un destino infausto, la convivencia del instante y de la negación del futuro, con las posibilidades de la destrucción mutua, aunque (como es el caso) esta sea sin intención;  por eso para mí consideración se trata de una tragedia moderna. Un género muy difícil de lograr y más aún en la danza que a menudo corre el riesgo de volverse monótono o gris cuando toca tema sobrios. Un destacado protagonista en las obras de Asaltodiario fue Jaime Leyva, el junto a Miguel Angel Díaz bailaron esta obra y en las fotografías de Jorge Izquierdo hay el rescate de la proyección del estado de ánimo que alimentaba esta coreografía. Jaime también bailó los Hombres del alba y la suite semafórica. Desafortunadamente Jaime falleció llevándose la enorme cualidad de integración de su corporalidad con la piel de la ciudad.  Lo urbano y lo popular no representado sino vivido.

Más reciente son sus intervenciones para plazas y el metro con la obra: Hombres trabajando, que aprovecha la imagen cotidiana de personas con chalecos y cascos que comúnmente nos encontramos por ahí, mucho más en esta ciudad en obras permanetes.

Pero no todo en la agrupación ha tenido que ver con la calle o los espacios alternativos. Recuerdo el juego escénico y temático en las obras para teatro, en particular Surealidad (así con una sola s) con alusiones a la pintura y el surrealismo. De esta obra recuerdo la recreación del cuadro Mujer frente a la ventana de Salvador Dalí o Sin límite de tiempos, una incursión al mundo de la lucha libre y las implicaciones culturales que esta disciplina tienen más allá de las máscaras. O la magnífica presencia del propio Miguel Angel en las obras de otros creadores, en particular las de Lidya Romero. Como olvidar ese danzante con un penacho de conchero y movimientos fragmentados, la imagen por excelencia del danzante posmoderno.

El compromiso de Miguel Angel Díaz y Asaltodiario se ampliaba con la integración de la gente a sus proyectos. Recuerdo cuando acudíamos a buscar respuesta a la propuesta de crear residencias artísticas de los grupos independientes en las delegaciones políticas del (antes) Distrito Federal en la década de los años ochenta. Creó un taller que se realizó en los linderos de la ciudad allá por Cuajimalpa. Luego él y Claudia se integraron al proyecto de Aprender con danza, aprovechando sus experiencias artísticas y de promoción, así como su vocación de trabajo con las personas, en éste caso con los jóvenes.

Asaltodiario es una compañía con la que se puede leer la historia reciente de la danza en México, la de los grupos independientes y su transformación ya entrado el siglo XXI. Un camino sinuoso de vaivenes apasionados, de compromisos vitales y encuentros afortunados con formas de crear y comprender la danza.

Ojalá allá otras oportunidades de ver trabajar a esta agrupación y su repertorio fiel reflejo de la trasformación de esta ciudad.AsaltoDiario-e1499373658426-905x509

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